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Salud y bienestar

Cómo prevenir caídas en personas mayores: guía práctica

Guía práctica para reducir el riesgo de caídas en personas mayores mediante ejercicio, revisión de medicación, visión, calzado y adaptación del hogar.

Por PIMOSA Actualizado 3 Oct 2026 5 min de lectura
Cómo prevenir caídas en personas mayores - Guía práctica

Las caídas en personas mayores no son una consecuencia inevitable de envejecer. El Ministerio de Sanidad indica que alrededor del 30 % de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año y que la prevención debe combinar medidas sobre capacidad física, medicación y entorno.

La mejor estrategia no suele ser “tener más cuidado”, sino identificar por qué existe riesgo de caída y actuar sobre varios factores a la vez.

Factores que aumentan el riesgo de caídas

  • Pérdida de fuerza muscular o equilibrio.
  • Fragilidad o sarcopenia.
  • Problemas de visión o audición.
  • Mareos o bajadas de tensión al ponerse de pie.
  • Determinados medicamentos o combinaciones de fármacos.
  • Dolor, artrosis, problemas de pies o alteraciones de la marcha.
  • Demencia, Parkinson u otras enfermedades neurológicas.
  • Obstáculos, poca iluminación o superficies resbaladizas en casa.
  • Calzado inestable.
  • Haber sufrido ya una caída.

1. Trabajar fuerza, equilibrio y movilidad

El ejercicio es uno de los pilares de la prevención. El consenso del Ministerio de Sanidad destaca los programas multicomponente con fuerza, equilibrio y resistencia.

En una persona con riesgo de caída, el programa debe adaptarse a su capacidad. Puede incluir levantarse y sentarse de una silla, caminar, ejercicios de fuerza y actividades de equilibrio con apoyo seguro.

Si existe debilidad o miedo a moverse, puedes consultar la guía de PIMOSA sobre cómo motivar a una persona mayor a hacer ejercicio.

2. Revisar la medicación

Algunos medicamentos pueden favorecer somnolencia, mareos, hipotensión o problemas de equilibrio. El riesgo aumenta cuando se toman muchos fármacos.

Esto no significa suspender medicación por cuenta propia. Conviene llevar una lista actualizada a la consulta y preguntar si alguno de los tratamientos puede contribuir a las caídas o si existen duplicidades.

3. Revisar visión y audición

Ver mal escalones, desniveles u obstáculos aumenta el riesgo. Conviene mantener revisiones de visión y utilizar la corrección óptica adecuada. Una audición limitada también puede afectar la orientación en determinados entornos.

4. Adaptar el hogar

Una revisión habitación por habitación puede detectar riesgos fáciles de corregir.

Pasillos y zonas de paso

  • Retirar cables, objetos y alfombras sueltas.
  • Mantener caminos despejados.
  • Mejorar iluminación, especialmente durante la noche.

Baño

  • Valorar barras de apoyo bien instaladas.
  • Usar superficies antideslizantes.
  • Evitar taburetes inestables.
  • Valorar asiento de ducha cuando exista dificultad para mantenerse de pie.

Dormitorio

  • Dejar una luz accesible antes de levantarse.
  • Evitar ropa de cama que arrastre por el suelo.
  • Colocar objetos de uso frecuente al alcance.

5. Elegir calzado estable

El calzado debería sujetar bien el pie, tener una suela adecuada y estar en buen estado. Las zapatillas abiertas, suelas muy gastadas o caminar con calcetines sobre superficies lisas pueden aumentar el riesgo.

6. Levantarse despacio si hay mareos

Algunas personas presentan hipotensión ortostática: una bajada de presión al pasar de estar tumbadas o sentadas a estar de pie. Si hay mareos frecuentes, conviene comentarlo con el profesional sanitario y revisar hidratación, medicación y otras posibles causas.

7. No dejar de moverse por miedo

Después de una caída es frecuente que aparezca miedo a volver a caerse. Reducir demasiado la actividad puede provocar más pérdida de fuerza y aumentar el riesgo futuro. La solución suele ser recuperar movimiento de manera segura y progresiva, con ayuda profesional cuando sea necesario.

¿Qué hacer después de una caída?

Una caída merece atención aunque aparentemente no haya lesión importante, especialmente si es la primera de varias, si la persona no recuerda bien lo ocurrido o si ha cambiado su forma de caminar.

Conviene analizar:

  • Dónde y cómo ocurrió.
  • Si hubo mareo, pérdida de conocimiento o palpitaciones.
  • Qué calzado llevaba.
  • Si había un obstáculo.
  • Si había comenzado algún medicamento recientemente.
  • Si existe dolor nuevo, pérdida de fuerza o dificultad para caminar.

Cuándo buscar atención urgente tras una caída

Debe solicitarse atención urgente ante:

  • Golpe importante en la cabeza, especialmente si toma anticoagulantes.
  • Pérdida de conocimiento, confusión nueva o vómitos.
  • Dolor intenso o deformidad de una extremidad.
  • Imposibilidad para ponerse de pie o apoyar una pierna.
  • Dolor de cuello o espalda intenso tras la caída.
  • Dificultad respiratoria, dolor torácico o síntomas neurológicos.

Fragilidad y sarcopenia

Cuando las caídas se combinan con pérdida de fuerza, pérdida de peso, lentitud o cansancio, conviene valorar fragilidad y sarcopenia. Puedes ampliar información en nuestra guía sobre sarcopenia en personas mayores.

Ayuda en casa para reducir riesgos

En algunas familias, el apoyo profesional permite acompañar paseos, ayudar en el aseo, preparar comidas o supervisar rutinas sin sustituir innecesariamente la autonomía. Consulta los servicios de PIMOSA si necesitas organizar apoyos en domicilio.

Fuentes consultadas

Contenido revisado en octubre de 2026. Información divulgativa; el plan preventivo debe adaptarse a la situación funcional y clínica de cada persona.

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En PIMOSA te orientamos sobre opciones de apoyo y cuidados adaptadas a cada situación.

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