Saltar al contenido
Salud y bienestar

Hernia discal en personas mayores: síntomas y tratamiento

Guía sobre hernia discal en personas mayores: síntomas, diagnóstico, tratamiento conservador, fisioterapia y señales de alarma que requieren valoración rápida.

Por PIMOSA Actualizado 3 Oct 2026 6 min de lectura
Hernia discal en personas mayores - Síntomas y tratamiento

Una hernia discal en una persona mayor aparece cuando parte del material de un disco intervertebral se desplaza y puede irritar o comprimir una raíz nerviosa. Puede causar dolor de espalda o cuello, ciática, hormigueo, entumecimiento o debilidad, aunque no todas las hernias producen síntomas.

Con la edad son frecuentes los cambios degenerativos de la columna, pero eso no significa que cualquier dolor lumbar se deba a una hernia ni que una imagen anormal en una resonancia explique por sí sola todos los síntomas. La valoración debe relacionar lo que siente la persona con la exploración y, cuando está indicado, con pruebas de imagen.

¿Qué es una hernia discal?

Los discos intervertebrales actúan como amortiguadores entre las vértebras. Con el envejecimiento pueden perder hidratación y elasticidad. Si parte del disco se desplaza y entra en contacto con un nervio, puede aparecer una radiculopatía: dolor y otros síntomas que siguen el recorrido del nervio afectado.

La zona lumbar es la localización más habitual; la columna cervical también puede verse afectada. MedlinePlus señala que las hernias discales son más frecuentes en personas de mediana edad y mayores.

Síntomas de una hernia discal en personas mayores

Los síntomas dependen de la localización y de si existe compresión nerviosa.

Hernia lumbar

  • Dolor lumbar que puede irradiarse a glúteo, cadera o pierna.
  • Ciática: dolor que recorre la parte posterior o lateral de la pierna.
  • Hormigueo o pérdida de sensibilidad.
  • Debilidad en una pierna o en determinados movimientos del pie.
  • Dolor que puede empeorar al toser, estornudar o realizar determinados movimientos.

Hernia cervical

  • Dolor en cuello, hombro u omóplato.
  • Dolor que baja hacia brazo, antebrazo o mano.
  • Hormigueo, entumecimiento o debilidad en brazo o mano.

En una persona mayor, dolor, debilidad o pérdida de equilibrio pueden tener varias causas. Por eso conviene evitar autodiagnósticos basados únicamente en que “la resonancia muestra una hernia”.

Señales de alarma: cuándo consultar con urgencia

Debe buscarse valoración médica urgente si aparece cualquiera de estas situaciones:

  • Pérdida nueva del control de la orina o las heces.
  • Entumecimiento en la zona genital, perineal o alrededor de las nalgas.
  • Debilidad intensa o que progresa rápidamente en una o ambas piernas.
  • Dificultad nueva importante para caminar.
  • Dolor tras una caída o traumatismo importante, especialmente si existe osteoporosis.
  • Dolor acompañado de fiebre, deterioro general o antecedentes relevantes que hagan sospechar otra causa.

La pérdida de control de esfínteres junto con alteraciones sensitivas o debilidad puede indicar una compresión neurológica grave y no debe esperar a una cita rutinaria.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico comienza con la historia clínica y una exploración física y neurológica. El profesional puede valorar fuerza, sensibilidad, reflejos, marcha y movimientos que reproducen el dolor.

No todas las personas necesitan una resonancia desde el primer día. Las pruebas de imagen se utilizan cuando la evolución, los síntomas neurológicos o las señales de alarma hacen necesario conocer mejor la causa.

Tratamiento habitual

La mayoría de las personas con una hernia discal sintomática mejora con tratamiento conservador y tiempo. MedlinePlus incluye entre las opciones habituales el control del dolor, un periodo corto de reducción de actividad cuando sea necesario y la fisioterapia. La cirugía se reserva para determinados casos.

Mantener actividad dentro de lo posible

El reposo prolongado suele favorecer pérdida de fuerza y capacidad funcional, algo especialmente importante en personas mayores. El objetivo suele ser mantener una actividad tolerable, evitando durante la fase dolorosa los movimientos que desencadenan síntomas intensos.

Fisioterapia y ejercicio

La fisioterapia puede ayudar a recuperar movilidad, fuerza y confianza para realizar actividades cotidianas. El programa debe adaptarse al estado funcional, equilibrio, otras enfermedades y síntomas neurológicos de cada persona.

Si además existe miedo a moverse o pérdida de fuerza, puede ser útil revisar nuestra guía sobre cómo mantener actividad física en personas mayores.

Medicamentos: especial precaución en mayores

Los analgésicos y antiinflamatorios no son inocuos. En personas mayores, los AINE como ibuprofeno o naproxeno pueden aumentar el riesgo de problemas digestivos, renales o cardiovasculares y pueden interactuar con otros tratamientos. La medicación debe individualizarse según antecedentes y fármacos habituales.

No es recomendable iniciar por cuenta propia opioides, corticoides u otros tratamientos de prescripción para una hernia discal.

Infiltraciones y cirugía

En algunos casos se valoran infiltraciones o cirugía, especialmente cuando existe dolor persistente que no responde al tratamiento conservador o un déficit neurológico relevante. La decisión no depende solo de la edad: también importan la intensidad de los síntomas, la función, la exploración, las pruebas de imagen y el estado general.

¿Qué puede hacer la familia en casa?

  • Facilitar que la persona mantenga actividades seguras dentro de su tolerancia.
  • Evitar levantar pesos o realizar giros bruscos si desencadenan dolor.
  • Ayudar a organizar citas y medicación, sin modificar dosis por cuenta propia.
  • Vigilar cambios en fuerza, sensibilidad, marcha o control de esfínteres.
  • Reducir obstáculos y riesgos de caída durante los días con más dolor.

Si el dolor limita el aseo, vestido, compras o movilidad, un apoyo temporal en domicilio puede ayudar a mantener autonomía. PIMOSA ofrece servicios de apoyo y cuidados a domicilio adaptados a las necesidades de cada familia.

Preguntas frecuentes

¿Una hernia discal siempre produce dolor?

No. Algunas alteraciones discales se observan en pruebas de imagen sin causar síntomas. El diagnóstico clínico debe relacionar la imagen con la exploración y lo que experimenta la persona.

¿La hernia discal siempre necesita cirugía?

No. Muchas personas mejoran con medidas conservadoras. La cirugía se plantea en situaciones concretas, sobre todo si hay déficit neurológico relevante o dolor incapacitante persistente pese al tratamiento indicado.

¿Es mejor reposar en cama?

Puede ser necesario reducir actividad durante un periodo corto si el dolor es intenso, pero el reposo prolongado favorece pérdida de fuerza y no suele ser el objetivo del tratamiento.

Fuentes consultadas

Contenido revisado en octubre de 2026. Información divulgativa; no sustituye una valoración médica individual.

¿Necesitas ayuda para cuidar a un familiar?

En PIMOSA te orientamos sobre opciones de apoyo y cuidados adaptadas a cada situación.

Solicitar información

¡COMPARTE!