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Salud y bienestar

Gonalgia en personas mayores: causas y qué hacer

La gonalgia es dolor de rodilla, no un diagnóstico. Repasamos sus causas frecuentes en mayores, señales de alarma y opciones de tratamiento y ejercicio.

Por PIMOSA Actualizado 3 Oct 2026 6 min de lectura
Gonalgia en personas mayores - Dolor de rodilla: causas y qué hacer

Gonalgia es el término médico utilizado para describir el dolor de rodilla. No es una enfermedad concreta ni significa automáticamente artrosis. En las personas mayores puede aparecer por desgaste articular, una lesión, inflamación u otros problemas que requieren tratamientos diferentes.

Por eso, ante una gonalgia persistente, recurrente o intensa, lo más importante es identificar la causa. Tratar todos los dolores de rodilla de la misma forma puede retrasar un diagnóstico adecuado.

¿Qué es la gonalgia?

La rodilla está formada por huesos, cartílago, meniscos, ligamentos, tendones y otras estructuras. El dolor puede proceder de cualquiera de ellas o incluso estar relacionado con problemas de otras zonas, como la cadera.

La gonalgia puede ser:

  • Aguda: aparece de forma repentina, por ejemplo después de una caída o una torsión.
  • Crónica: se mantiene o reaparece durante semanas o meses.
  • Mecánica: suele relacionarse con movimiento o carga.
  • Inflamatoria: puede acompañarse de hinchazón, calor y rigidez.

Causas frecuentes de dolor de rodilla en personas mayores

Artrosis de rodilla

La osteoartritis o artrosis es una de las causas más frecuentes. Según el NIAMS, los tejidos de la articulación se deterioran con el tiempo y pueden aparecer dolor, rigidez, hinchazón y limitación de movimiento. Es más frecuente con la edad, pero no todo dolor de rodilla en una persona mayor es artrosis.

Lesiones y traumatismos

Una caída o un giro pueden provocar lesiones de menisco, ligamentos o hueso. En mayores, una caída que impide apoyar la pierna debe valorarse, especialmente si existe deformidad, dolor intenso o hinchazón importante.

Gota y otras artritis

La gota, la artritis reumatoide y otros procesos inflamatorios pueden afectar a la rodilla. Una articulación muy caliente, roja, dolorosa y acompañada de fiebre requiere valoración urgente para descartar, entre otras causas, una infección.

Tendones, bursas y sobrecarga

La inflamación o irritación de tendones y bursas también puede producir dolor. El lugar exacto del dolor, el movimiento que lo desencadena y la exploración ayudan a diferenciar posibles causas.

Síntomas que pueden acompañar a la gonalgia

  • Dolor al caminar, subir escaleras o levantarse de una silla.
  • Rigidez tras estar sentado o al iniciar el movimiento.
  • Hinchazón.
  • Chasquidos o sensación de roce.
  • Pérdida de movilidad.
  • Sensación de inestabilidad o de que la rodilla “falla”.
  • Dolor nocturno o en reposo.

Estos datos orientan, pero no permiten hacer un diagnóstico por internet.

Señales de alarma: cuándo consultar pronto

MedlinePlus recomienda solicitar valoración médica cuando existe alguno de estos problemas:

  • No se puede apoyar peso sobre la rodilla.
  • Dolor muy intenso incluso sin apoyar.
  • La rodilla está deformada.
  • No se puede flexionar o estirar completamente.
  • La rodilla se bloquea o cede.
  • Hay fiebre junto con enrojecimiento, calor o mucha hinchazón.
  • Existe dolor e hinchazón en la pantorrilla, entumecimiento o cambio de color.

Después de una caída o traumatismo importante también conviene valoración profesional.

¿Cómo se diagnostica el dolor de rodilla?

El diagnóstico comienza con la historia clínica y la exploración. El profesional preguntará cuándo comenzó el dolor, dónde duele, qué movimientos lo empeoran, si hubo lesión, inflamación o fiebre y cómo afecta a caminar o a las actividades diarias.

Las radiografías pueden ser útiles en determinados casos, pero no siempre son necesarias desde el principio. Una resonancia u otras pruebas se reservan para situaciones concretas. En una rodilla muy inflamada, a veces es necesario estudiar el líquido articular.

Tratamiento de la gonalgia en personas mayores

El tratamiento depende de la causa. En artrosis, el objetivo no es “regenerar” el cartílago con remedios rápidos, sino reducir dolor, mantener movilidad, fuerza y función y adaptar las actividades.

Ejercicio y fisioterapia

El NIAMS incluye el ejercicio entre las medidas habituales para la osteoartritis porque puede reducir dolor y rigidez y mejorar flexibilidad y fuerza. El programa debe adaptarse a la persona, especialmente cuando existen problemas de equilibrio, enfermedades cardiovasculares u otras limitaciones.

Ejercicios de fuerza, movilidad y actividad aeróbica de bajo impacto pueden formar parte del plan. Un fisioterapeuta puede enseñar la técnica y ajustar la carga.

Control de peso cuando procede

Si existe sobrepeso, una reducción de peso puede disminuir la carga sobre la rodilla. No se trata de imponer dietas restrictivas a personas mayores: cualquier objetivo debe tener en cuenta estado nutricional, masa muscular y otras enfermedades.

Frío, calor y adaptación de actividad

En molestias recientes o tras una sobrecarga puede utilizarse frío protegido durante periodos cortos. El calor puede resultar agradable en rigidez crónica para algunas personas. Si una medida aumenta claramente el dolor, debe suspenderse.

Medicamentos

Los analgésicos o antiinflamatorios pueden ser útiles en algunos casos, pero en personas mayores hay que tener especial cuidado con problemas renales, digestivos, cardiovasculares, anticoagulantes y posibles interacciones. No conviene iniciar antiinflamatorios de forma habitual sin consultar con médico o farmacéutico.

Infiltraciones y cirugía

En determinadas personas pueden valorarse infiltraciones. Cuando existe daño articular avanzado, dolor importante y limitación que no mejora con tratamiento conservador, el especialista puede estudiar una prótesis u otra intervención.

¿Es mejor reposar o moverse?

Tras una lesión aguda puede ser necesario reducir temporalmente la carga. Pero en problemas crónicos como la artrosis, dejar de moverse por completo durante periodos prolongados suele favorecer pérdida de fuerza y capacidad funcional. El objetivo es encontrar una cantidad de actividad tolerable y progresiva.

Cómo ayudar en casa a una persona con dolor de rodilla

  • Evitar alfombras sueltas y obstáculos si hay inseguridad al caminar.
  • Utilizar sillas firmes y de altura suficiente para facilitar levantarse.
  • Seguir las indicaciones de fisioterapia y fomentar actividad adaptada.
  • Observar si aumenta la hinchazón o aparece calor, fiebre o incapacidad para apoyar.
  • No forzar una articulación dolorosa ni realizar manipulaciones agresivas.

Si el dolor de rodilla dificulta el aseo, las compras o la movilidad cotidiana, el apoyo domiciliario puede facilitar la autonomía. Consulta los servicios de PIMOSA.

Fuentes consultadas

Contenido revisado en octubre de 2026. Información divulgativa; el tratamiento debe individualizarse por profesionales sanitarios.

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