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Demencia y memoria

Qué no decir a una persona con demencia: 10 frases

Diez frases habituales que pueden generar frustración o confusión en una persona con demencia, con alternativas sencillas para comunicarse de forma más respetuosa.

Por PIMOSA Actualizado 2 Oct 2026 6 min de lectura
Qué no decir a una persona con demencia - 10 frases que conviene evitar

Cuando una persona vive con demencia, la forma de comunicarnos puede marcar una gran diferencia en su bienestar diario. Frases que para nosotros parecen normales pueden convertirse en una prueba de memoria, una corrección constante o una fuente de frustración.

Eso no significa que exista una lista rígida de palabras “prohibidas”. Cada persona es diferente y conserva capacidades distintas. La idea es reducir discusiones innecesarias, evitar poner a prueba la memoria y adaptar el lenguaje a lo que la persona puede comprender en ese momento.

¿Por qué cambia la comunicación con la demencia?

Las enfermedades que causan demencia pueden afectar a la memoria, el lenguaje, la atención, la orientación y la capacidad para interpretar situaciones. La persona puede tardar más en responder, perder el hilo de una conversación o recordar una situación de forma diferente.

El National Institute on Aging recomienda hablar con calma, permitir más tiempo para responder, no interrumpir, evitar discutir y no preguntar constantemente si la persona “se acuerda” de algo. También aconseja no hablar sobre ella como si no estuviera presente.

10 cosas que conviene evitar decir a una persona con demencia

1. “¿No te acuerdas?”

Preguntar repetidamente si recuerda algo puede convertir una conversación en un examen. Si la persona no puede recuperar ese recuerdo, insistir puede aumentar su frustración o vergüenza.

Mejor: aporta la información directamente. Por ejemplo: “Hoy viene Ana, tu hija, a comer con nosotros”.

2. “Ya te lo dije”

La persona puede no recordar que esa conversación ocurrió. Recalcarlo rara vez mejora la memoria y puede hacer que se sienta culpable.

Mejor: responde de nuevo de forma breve, como si fuera la primera vez, o utiliza una nota visible si ese apoyo le resulta útil.

3. “Eso no es verdad”

Cuando la persona interpreta una situación de forma distinta, confrontarla directamente puede acabar en una discusión. En determinadas fases de una demencia, demostrar quién tiene razón deja de ser lo más importante.

Mejor: intenta identificar la emoción que hay detrás. “Veo que esto te preocupa. Estoy aquí contigo y vamos a comprobarlo”.

4. “¿Quién soy yo?”

Pedirle que identifique a familiares o amigos puede generar ansiedad si no consigue hacerlo.

Mejor: preséntate con naturalidad: “Hola, soy Marta, tu sobrina. He venido a verte”.

5. “Tienes que hacerlo ahora”

Las órdenes rápidas o con varias instrucciones a la vez pueden resultar difíciles de procesar.

Mejor: da un solo paso cada vez y ofrece opciones sencillas cuando sea posible: “¿Te apetece ponerte la chaqueta azul o la gris?”.

6. “¿Por qué haces eso?”

Muchos comportamientos tienen una causa que la propia persona no sabe explicar: dolor, miedo, cansancio, necesidad de ir al baño, hambre, ruido, exceso de estímulos o desorientación.

Mejor: observa el contexto y formula preguntas concretas: “¿Te duele algo?”, “¿Quieres sentarte?” o “¿Necesitas ir al baño?”.

7. “No seas infantil”

La demencia puede cambiar capacidades, pero la persona sigue siendo adulta y merece ser tratada con dignidad. Hablar con voz infantil o utilizar expresiones condescendientes puede resultar humillante.

Mejor: utiliza un tono adulto, cálido y normal, adaptando la complejidad de las frases sin infantilizar.

8. “Estás equivocado”

Corregir cada detalle puede convertir el día en una sucesión de fallos. Hay situaciones en las que una corrección es necesaria por seguridad, pero muchas otras no requieren confrontación.

Mejor: si el error no supone peligro, redirige la conversación. Si sí lo supone, explica lo imprescindible con frases cortas y claras.

9. “No puedo contigo” o “Me estás volviendo loco”

El agotamiento del cuidador es real, pero expresar la frustración contra la persona puede aumentar miedo, culpa o agitación.

Mejor: cuando notes que estás superado, intenta apartarte unos minutos si la situación es segura y pide relevo. Nuestra guía sobre sobrecarga del cuidador explica señales que conviene atender.

10. Hablar de la persona como si no estuviera presente

Conversar delante de ella sobre su conducta, diagnóstico o necesidades como si no pudiera entender nada puede resultar doloroso y vulnerar su dignidad.

Mejor: inclúyela en la conversación todo lo posible, llámala por su nombre y explícale lo que va a ocurrir.

Frases que suelen facilitar la comunicación

En lugar de… Prueba con…
“¿Qué quieres comer?” “¿Prefieres pescado o pollo?”
“Eso ya te lo expliqué.” “Te lo cuento: hoy tenemos cita a las cuatro.”
“Te estás equivocando.” “Vamos a verlo juntos.”
“¿Te acuerdas de Pedro?” “Este es Pedro, vuestro vecino de hace años.”
“Date prisa.” “Tenemos tiempo. Vamos paso a paso.”

Consejos sencillos para hablar con una persona con demencia

  • Acércate de frente y busca contacto visual sin invadir su espacio.
  • Utiliza su nombre y frases cortas.
  • Haz una pregunta cada vez.
  • Deja tiempo suficiente para responder.
  • Reduce ruido de televisión, radio u otras conversaciones si distraen.
  • Reformula con otras palabras si no entiende la primera vez.
  • Escucha la emoción además de las palabras.
  • Evita discutir para demostrar quién tiene razón.
  • Usa gestos, fotografías u objetos cuando ayuden a comprender.

¿Y si la persona insiste en algo que no es real?

En algunas demencias pueden aparecer ideas falsas, alucinaciones o sospechas. Si la persona está asustada, suele ser más útil transmitir seguridad y reconocer su miedo que entrar en una discusión sobre lo que es real.

Sin embargo, un cambio de conducta o confusión que aparece de forma repentina puede estar relacionado con una infección, dolor, deshidratación, efectos de medicamentos u otros problemas médicos. En ese caso conviene solicitar valoración sanitaria.

Cuando la comunicación se vuelve muy difícil

Con la evolución de una demencia pueden disminuir las palabras disponibles, pero siguen siendo importantes el tono, la expresión facial, el contacto y las rutinas conocidas. La comunicación no desaparece simplemente porque el lenguaje sea más limitado.

Si la persona necesita más apoyo para continuar en casa, puedes conocer los servicios de atención domiciliaria de PIMOSA o consultar tu situación con nuestro equipo.

Fuentes consultadas

Contenido revisado en octubre de 2026. Esta información es divulgativa y no sustituye el asesoramiento de profesionales sanitarios.

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